Mis abuelos Marita y Eugenio con mis bisabuelos María y Manuel y la familia Martínez Quesada

Eugenealogía

La palabra eugenealogía es un anagrama de mi nombre y mi afición favorita. Además por la raíz eu- (del griego bien) podría ser algo como la buena genealogía. Yo creo que existe una eugenealogía que trata de conocer a los que nos precedieron, saber de donde venimos, y no se queda en la acción de recoger datos como nombres, apellidos y fechas.

La genealogía puede ser descrita de muchas formas. Para mi es la forma de desarrollar mi apetito de buscador.

Hoy empiezo a escribir en este blog con la ilusión de que se convierta en un lugar de encuentro para otros buscadores como yo, interesados en nombres y apellidos, fechas y libros viejos.

Granada Noviembre 2011

13 de abril de 2020

Antepasados en Ceutí


Ceutí es una población situada al noroeste de Murcia capital, en la margen derecha del río Segura, que limita su término municipal por el este. Rodeada por los municipios de Archena, Lorquí, Alguazas y Villanueva del río Segura.

Sus orígenes se remontan a la época ibérica según algunas fuentes orales ya que en su término municipal fueron documentados restos arqueológicos de aquella cultura. Esta excavación se perdió con el aterrazamiento de la zona para cultivos en el año 1960.
El nombre de Ceutí (Ceptí, o Zeutí) se menciona a finales de la ocupación árabe de Murcia, posiblemente como procedencia del clan que fundó la alquería inicialmente. (procedentes de Ceuta). 

Según el libro Aportaciones a la historia de Ceutí. Ricardo Torres Bernárdez. Ed. Ayuntamiento de Ceutí 1994 (disponible en Amazon). De esta obra he sacado gran parte de los datos sobre la historia del pueblo.
Es un pueblo eminentemente agrícola. Durante los siglos XVI y XVII, uno de los cultivos más dados era el del arroz. El principal enemigo de los vecinos de Ceutí era el paludismo, o fiebres intermitentes, consecuencia del encharcamiento de las tierras para el cultivo del arroz. A principios del siglo XVIII se prohibió el cultivo del arroz a manta, permitiéndose solo el cultivo de arroz plantado y regado periódicamente. Se activa en este siglo la actividad cerealista, con cultivos como el maíz (panizo blanco). Además, siguiendo con la tradición que se da en toda la región, se combinan los cereales con el cultivo de la morera. El arroz se desplaza a zonas altas de Murcia, como Calasparra.
Desde hace siglos mis antepasados han tenido su presencia en este pueblo murciano, muy relacionado con otros antecesores de Alguazas, Lorquí, Molina de Segura y Espinardo.
Se trata de una tierra llana, con tan solo algunos cerros hacia el oeste, que no superan los 150 m sobre el nivel del mar. El resto pertenece al valle del Segura.
En 2019 el pueblo contaba con 11.787 habitantes (ine.es). Sin embargo, a principios el siglo XVIII, la época en que vivían allí algunos de mis antepasados, Ceutí contaba con 468 habitantes. Y esto suponía una recuperación de habitantes respecto del siglo XVII anterior. En aquella época no pasaban de 14 vecinos que supone menos de 100 habitantes (en 1665). Esto se debió al descalabro de población sufrida a raíz de la expulsión de los moriscos en 1613.

Población de Ceutí en el siglo XVIII

Años
……………………
Habitantes
1713
……………………
99
1730
……………………
135
1755
……………………
468
1759
……………………
360
1768
……………………
397
1784
……………………
585
1787
……………………
449
1797
……………………
700
Aproximación a la historia de los siglos XVIII y XIX por José Antonio Marín Mateos.
Aportaciones a la historia de Ceutí pag. 48
Iglesia de Santa María Magdalena, Ceutí
 Tomasa Martínez Pasqual nació en Ceutí en 1804. Fue la abuela paterna de mi bisabuelo paterno materno José Antonio Belmonte Monserrate. Se casó con Francisco Monserrate Martínez y vivieron en Murcia, en la zona de la Parroquia de San Miguel. Pero Tomasa vino del pueblo de Ceutí, de donde eran su padre Tomás Martínez Pina y sus siete hermanos. La madre de Tomasa procedía de Corbera.
La mayor parte de la información de nuestros ancestros de este pueblo la obtuve de los libros parroquiales de Santa María Magdalena de Ceutí.
Los padres de Tomás Martínez Pina vivieron en Ceutí pero no eran nacidos en este pueblo. Su padre Dionisio Martínez Villalobos Perea era de Molina de Segura, y su madre, María Antonia Pina Pérez de Alguazas.
Por lo tanto, durante el siglo XVIII y principios del s. XIX, en Ceutí vivieron los Martínez Villalobos Pina y sus descendientes.
El apellido de Tomasa Martínez, se simplificó, por algún motivo, desde el Martínez Villalobos de su abuelo paterno.
Gráfico de antepasados de Tomasa Martínez Pasqual (Ceutí 1804- Murcia 1869)

Los hijos de Tomas Martínez Villalobos Pina y María Pasqual García nacieron y vivieron también en Ceutí.
Antonio Martínez Pasqual nacido el 20 diciembre de 1775
Isabel María Martínez Pasqual nacida el 1 de abril de 1778
María Dolores Martínez Pasqual nacida el 15 de mayo de 1780
Ginés Dionisio Martínez Pasqual nacido el 29 de marzo de 1781
Josepha María Martínez Pasqual nacida el 8 de febrero de 1783
María Dolores Martínez Pasqual nacida el 16 de febrero de 1785
Tomas Roque Martínez Pasqual nacido el 21 de octubre de 1789
Tomasa María Martínez Pasqual-43 nacida el 25 de mayo de 1804

El Catastro del marqués de la Ensenada, que se llevó a cabo en casi toda España en 1756, es una información muy útil para conocer las características de los vecinos de cada pueblo en esa época. 
En Ceutí, destacan dos de los hermanos Martínez Villalobos, Dionisio y Nicolás.
En 1756 Dionisio tenía 30 años, según este catastro, casado y con dos hijos menores de 18. Con ellos vivía un criado mayor de esa edad.


Era carretero de oficio, y tenía tres carretas y seis bueyes que usaba para tirar de ellas. También tenía un cerdo de más de seis meses. Por su oficio de carretero utiliza 2920 reales de Vellón al año. Como bienes, tenía una casa baja en Ceutí.
Dentro del Catastro, en el libro de vecindario, su nombre se encuentra en el apartado de Ayuntamiento, porque era Regidor, que es una especie de concejal, pero sin sueldo. Tampoco tenía sueldo el Alcalde. 
Un hermano de Dionisio, Nicolás Martínez Villalobos Perea era cirujano, según el mismo Catastro de Ensenada y tenía 34 años en 1756. Casado y con una hija y cuatro hijos menores.
Dionisio y Nicolás fueron dos de los hijos de Joseph Martínez Villalobos, de Molina de Segura y Juana Perea, natural de Espinardo. 
Debido a los escasos documentos parroquiales disponibles de estas dos villas, no he avanzado más en el conocimiento de esta familia. Pero espero poder averiguar mucho más sobre Molina y sobre Espinardo, y en futuras entradas pretendo hacer mención de estos otros lugares, cuna de parte de nuestros antepasados.

8 de abril de 2020

El archivo genealógico

La forma en que guardamos la información que vamos acumulando en nuestra investigación es uno de los puntos importantes a tener en cuenta cuando se quiere realizar un estudio sobre la propia historia familiar.

El llamado árbol genealógico va creciendo de generación en generación. Este hecho evidente, hace que el genealogista se plantee, de qué forma va a ir guardando la información que obtiene de cada individuo.
En los foros de genealogía en las redes sociales, una pregunta muy recurrente, de los que empiezan con esta afición es

 ¿Cómo hago para organizar mis documentos?

De inmediato aparecen multitud de opiniones sobre el uso de tal o cual programa digital de genealogía. Cada aficionado aconseja al neófito sobre las maravillas del programa que usa. Con esta cantidad de información, a veces, lejos de ayudar estamos creando más confusión a los nuevos investigadores.
En mi opinión deberíamos aconsejar, a los genealogistas noveles, sobre formas de tratamiento de registros, de documentos genealógicos independientemente de qué programa informático utilicemos.
Primeramente yo aconsejaría orden. Desde el primer momento de recogida de información. Al principio, nuestro archivo será humilde, y por lo tanto pequeño y manejable. Y lo primero que hacemos es decidir qué método digital de archivo vamos a utilizar. Aunque, con el tiempo podemos cambiar de programa según vayamos conociendo los disponibles.

Sin embargo, a mi entender, es en estos momentos iniciales cuando debemos preocuparnos más por ser ordenados en el archivo de todo lo que vayamos encontrando.
El uso de registros en papel, a mi juicio es importante, porque la información visual y tangible ofrece una visión diferente del conjunto. A mí me ha ayudado, en ocasiones, a tener una perspectiva de mi archivo para localizar debilidades o áreas nuevas de trabajo.





En el siguiente vídeo explico de una manera resumida, cómo organizo mi propio archivo digital y en papel. Y lo difundo por si pudiera ser de ayuda o inspiración a otros que se dedican a esta preciosa disciplina que es la genealogía.

9 de marzo de 2020

María Garfias Rodríguez. Una mujer excepcional


María nació en la ciudad de Cabra, provincia de Córdoba el día 17 de diciembre de 1912. (La fecha de nacimiento la he obtenido de su acta de nacimiento. Hija de Antonio Garfias Domínguez y de Felisa Rodríguez García.

También dice el acta de nacimiento que nació a las tres de la tarde. Registro Civil de Écija, nacimientos, tomo 63, página 123 sección primera, partida número 495. Según fotocopia certificada el 11 de junio de 1999. Como es preceptivo y siempre que sea posible, el investigador confirma cada dato histórico-genealógico por medio de, al menos, dos fuentes documentales.

En el libro 10 de Bautismos de la Parroquia de Santo Domingo de Guzmán de Cabra consta el bautismo de María de la Santísima Trinidad Gárfias Rodríguez el 17 de diciembre de 1912. Además, consultando el resto del libro 10 y el siguiente nº 11 que corresponde a todo el año 1913, he comprobado que no hay ningún otro Gárfias bautizado en Cabra. Comprobación que pedí por si hubiera nacido en diciembre de 1913 y la que nació en 1912 fuera otra hermana fallecida.
Fueron padrinos, su hermano José Gárfias Zurita y su tía María de los Ángeles Rodríguez García, ambos solteros.


En el libro de familia de la familia Madero Gárfias se puede leer que la fecha de nacimiento de María Garfias Rodríguez  fue 14 de diciembre de 1913. Y esta confusión se ha mantenido durante muchos años. Sin embargo, puedo asegurar que se debe a un error administrativo al calcular la fecha en base a la edad, 18 años de la contrayente en el año de su enlace, 1931, pero en diciembre cumplió los 19 años. Luego el 10 de mayo tenía 18.


 Su padre Antonio Gárfias Domínguez era natural de Alosno, Huelva. Se casó en 1898, en primeras nupcias con Dolores Zurita Chías, nacida en Sevilla y se fueron a vivir a Salamanca. Con Dolores tuvo dos hijos; José (Madrid 1900) y Pedro (Salamanca 1901).







Pedro Garfias Zurita, el famoso poeta de la generación del 27 se exilió al principio de la Guerra Civil española. En un primer momento se instaló en el Reino Unido, pero más tarde emigró a Méjico, donde vivió, siguió escribiendo y publicando y murió en el año 1967.

  Entre 1905 y 1907, la familia Garfias Zurita se traslada a Osuna otra vez por razón del trabajo de Antonio para el Ayuntamiento de esa ciudad. En junio de 1909 muere su primera esposa, en Sevilla. 
En diciembre de 1910 Antonio Gárfias Domínguez pierde su trabajo en el Ayuntamiento de Osuna. Pronto encuentra otro empleo en la recaudación del Impuesto de Consumos del Ayuntamiento de Cabra y se casa con Felisa Rodríguez García en enero de 1911. Se trasladaron a Cabra, aunque siguieron manteniendo su domicilio de Osuna, en la calle del Santo Cristo número 6.
En Cabra, en noviembre de 1911 nació Antonio, y en diciembre de 1912 María. Allí vivieron la familia Gárfias Rodríguez, el padre con los dos hijos de su primer matrimonio con Felisa, su segunda esposa y los hijos de este matrimonio Antonio y María.

"La familia Gárfias reside en Cabra desde comienzos del año 1911, en la calle Baena, núm. 64 (hoy, José Solís) (34), y al año siguiente se mudaron a la calle Sagasta, núm. 51 (hoy calle Priego), según consta en el impreso de matrícula del curso 1912-1913 (35). del libro "Pedro Gárfias poeta de la vanguardia, de la guerra y del exilio", de Francisco Moreno Gómez. Excma. Diputación de Córdoba 1996. Página 32.
En el libro "Antonio Gárfias. El hombre y su poesía" de Javier Madero Gárfias y Luis Joaquín Rebolo González publicado en Écija en 2010, encontramos datos sobre la vida del poeta inédito, Antonio Gárfias y nos puede ayudar a conocer sobre la vida de su hermana María. Según este libro, Antonio Gárfias Domínguez y Felisa Rodríguez García se trasladan a vivir de Osuna a Cabra, por razones de trabajo. Allí nacieron sus hijos y Antonio hizo sus estudios primarios en la ciudad de Osuna, donde pasaban temporadas con sus abuelos maternos. En 1918 hizo Antonio su primera comunión en la parroquia de Santo Domingo de Osuna, y su hermana María la hizo en 1921.  La infancia y juventud de Antonio y de María trascurrió entre Osuna y Cabra. Aunque es en esta ciudad donde Antonio cursó estudios de bachillerato. En 1928 la familia se trasladó a Écija, por motivos de trabajo de su padre. Allí vivieron en la calle Garcilópez número 10.


Se casó con José Madero Martínez, un joven abogado de Écija, el día 10 de mayo de 1931. A la edad de 18 años. José, su marido tenía 26 años entonces.
La boda de María con el joven abogado de éxito de Écija fue noticia de sociedad en la prensa de la época. La familia Madero es muy conocida en Écija donde viven varios hermanos y hermanas de José, ya casados. Esta familia, de Écija en varias generaciones, procede de un pueblo de León llamado La Iruela, del partido judicial de Truchas. La información sobre los Madero nos llega a través de Andrés Madero López, según la investigación que realizó su tío Cristóbal Madero Alaya, genealogista aficionado.

Vivían en una gran casa en la calle Santa Florentina que ocupaba toda una manzana. Tuvieron 19 hijos que nacieron entre 1932 y 1953. Varias hijas profesaron como religiosas salesianas. Vicente, uno de los mayores falleció a los diez años por una infección. De los demás, la mayoría se casaron y tuvieron hijos a su vez.  En total María Garfias y José Madero tuvieron 59 nietos.




En 1954, recibieron un premio de natalidad del gobierno español, como refleja la imagen de la noticia.

José Madero y María Gárfias crearon una gran familia. Grande en todos los aspectos de la palabra.


María murió el 25 de enero de 1978 en Écija, en la Calle Miguel de Cervantes número 29. Fue enterrada al día siguiente de la muerte en el cementerio de Écija, como consta en el libro de Difuntos 17 de la parroquia de Santa María Nuestra Señora y Santa Bárbara de Écija, folio 99, partida nº 4, según certificación de partida de defunción expedida el 11 de julio de 2003.
 (Acta de defunción en el Registro Civil de Écija, Tomo 148 de defunciones, folio 108, sección 3ª. Fotocopiado el 10 de julio de 2003) Murió de un tumor cerebral. En esta acta de defunción también dice que nació el 14 de diciembre de 1913.


Esta biografía pretende ser un pequeño homenaje a esta gran mujer.


14 de septiembre de 2019

Mortalidad infantil en Beniel y causas de muerte en el siglo XIX


Durante mi investigación en los libros de difuntos de la parroquia de San Bartolomé de Beniel, he encontrado registros de una muy abundante mortalidad infantil.
 
El entierro de un niño
Estos niños y niñas difuntos eran llamados Párbulos y Párbulas, cuando morían antes de los seis años. Las causas de sus muertes no siempre fueron especificadas. En muchos casos, sin embargo sí se reflejaban estas causas, e incluso la edad del difunto.
He estado recogiendo los datos de los difuntos de la familia Coll en Beniel desde la segunda mitad del siglo XVIII hasta finales del siglo XIX. En esta recogida de datos he tenido cuidado en separar los párvulos de los adultos.
Los Coll de Beniel se dividen inicialmente en cuatro familias que se corresponden a los descendientes de los cuatro hermanos Coll Boscada de los que tengo noticia: a saber María, Melchor, Bruno y Vicente. Es posible Melchor Coll y María Boscada tuvieran más hijos, pero, murieron antes de 1750 o se quedaron en Valencia.
Tanto María como Melchor tienen muy pocos descendientes en Beniel. La primera tuvo 16 nacidos vivos, contando todos los descendientes nacidos en Beniel. Si parecen pocos, es porque de algunos de ellos no tengo constancia ni de su muerte ni de que tuvieran descendencia a su vez. Lo cual puede indicar que quizás se fueron del pueblo en algún momento y vivieron en otro lugar. 
Estos dos hijos Melchor Coll Boscada y María Coll Boscada, he supuesto que son los mayores porque son los primeros que se casaron, aunque esto no es un dato seguro. Melchor tuvo 36 descendientes en Beniel. De estos murieron párvulos 13, osea el 40%. De los hijos de María murieron 5 párvulos, que representan el 31%.
La descendencia de los otros dos hermanos, Bruno y Vicente, sin embargo, fue mucho más productiva.
De Bruno Coll Boscada tengo registrados 262 nacidos vivos entre 1764 y 1890. Es decir desde mitad del siglo XVIII a finales del XIX. De estos, murieron 148 en la primera infancia, sobretodo antes de los 6 años, y esto supone 56,5% del total. Lo cual es un dato muy significativo de la alta mortalidad infantil de esa época.
Vicente Coll Boscada tuvo 90 descendientes hasta finales del siglo XIX, de los que 23 murieron siendo párvulos, lo que arroja un porcentaje del 25,5%.
Estos datos, conforme se acerca el siglo XX irán cambiando en el sentido de una reducción importante de la mortalidad infantil, justificada por el descubrimiento de la Penicilina y su uso clínico en España a partir del año 1944. Esto lo corroboraré con más datos de libros de difuntos en próximas investigaciones.

 Causas de muerte en Beniel

En cuanto a las causas de muerte mas frecuentes, he obtenido los siguientes datos y conclusiones.
En el año 1811, encuentro motes que reflejan al margen la compañía y el regimiento a que pertenecían si el muerto era un soldado.
También hay motes, muchos con la palabras epidemia o tabardillo. Esto dura unos meses solamente.
En algunos casos se registran también defunciones ocurridas en el Lazareto.
Hay causas de muerte muy curiosas. Como el decir que se murió de repente, o de vegés (vejez). Registré la causa de muerte de un niño que murió de desgracia.
Muchas de estas causas, se corresponden con enfermedades, solo que antes se nombraban con un nombre diferente al que hoy día se les da. Otras son en realidad síntomas de varias enfermedades distintas; como calenturas, o hidropesía.
En la red  localicé algunas páginas sobre enfermedades del siglo XIX.

Hay una enfermedad, que me ha llamado la atención, por su frecuencia, sobretodo en niños difuntos. Se trata de la Alferecía. Creo que mas del 50% de las causas de muerte en este pueblo hacen referencia a esta patología durante el siglo XIX. Esto me ha hecho buscar su significado. Encontré un una página de la Asociación Andaluza de Epilepsia, que esta enfermedad es sinónimo de epilepsia infantil. Esto me sorprendió mucho mas, ya que  me pregunto;

1.   Cómo se puede identificar la epilepsia en un recién nacido.
2.   Cómo se produce la muerte por epilepsia, son acaso a consecuencia de las convulsiones.
3.   Por último ¿es o ha sido realmente tan frecuente esta enfermedad en esa zona de Murcia?
No conozco las respuestas a estas cuestiones, pero intuyo que Alferecía, en Beniel en el siglo XIX no tenía el significado de epilepsia infantil. El síntoma más llamativo de la Epilepsía son las convulsiones. Por ello, es posible que se calificara como esta patología, a todas las muertes infantiles en que aparecieran convulsiones. Sin embargo, estos movimientos convulsivos, son muy frecuentes también cuando hay una fiebre alta, quizás debido a una infección. Esta explicación es mucho más plausible para justificar tan gran numero de fallecimientos infantiles por esta enfermedad.

 Aparte de la Alferecía, es la calentura la causa de muerte mas frecuente con que me he tropezado en mis pesquisas. Por desgracia no he podido llevar un registro exhaustivo de todos los muertos por esta u otra causa, tan solo he registrado los que son descendientes de Melchor Coll, ya que este es el tema de mi investigación. Sin embargo puedo asegurar que estas que he nombrado son las causas de muerte mas frecuentes por la gran distancia que existe entre ellas y las demás causas de muerte.

A continuación expongo un listado de todas las causas de muerte que he encontrado.



CALENTURA
DE REPENTE
TABARDILLO
PERLESÍA
INFLAMACIÓN INTERNA
COLORIN
DE UN TUMOR
SOBREPARTO
VEGES
ALFERECÍA
DENTICIÓN- DENTADURA
PULMONÍA
ASMA
ABORTO
DE DEBILIDAD
ERISIPELA
YDROPESÍA
TIFUS
UNAS NERVIOSAS
HIDROPESÍA DE HUMORES
IRRITACIÓN CRÓNICA
IRRITACIÓN
UNAS TERCIANAS
DOLOR DE COSTADO
MAL DE CORAZON
CALENTURA CEREBRAL
CALENTURA PERNICIOSA
CALENTURA INTERMITENTE BILIOSA
CÓLERA
CÓLERA MORBO
FUEGO SARNOSO
DOLORES REUMÁTICOS
CATARRAL
TISIS
DE DESGRACIA
ESCORBUTO
EL CRUP
CARBUNCO
DE INSULTO
EPIDEMIA
VIRUELAS


DE PROPIA



23 de abril de 2019

¿Cómo va mi árbol genealógico?



Hace ya más de veinte años que empecé a buscar registros de mis familiares antepasados. Como ya he comentado en otras ocasiones, empecé apuntando en unas libretas los nombres y apellidos de mis familiares, sus fechas de nacimiento, matrimonio y defunción. Hasta donde pude los fui anotando basándome en mis propios recuerdos y preguntando a mis padres y tíos. Mis cuatro abuelos habían fallecido ya años atrás. Todos estos datos los fui contrastando con información basada en documentos escritos. Registros parroquiales como partidas de bautismo, matrimonio o defunción y también registros civiles, como actas de nacimiento, registros de propiedades, etc.

 

La recolección de estos documentos ha sido la piedra angular de mi investigación. Visité las parroquias de donde eran feligreses mis ascendientes. En Beniel, Murcia y Almansa, entre otras muchos. En numerosas ocasiones, escribí a los párrocos de las iglesias en cuestión, para solicitar partidas. Por este método conseguí las primeras generaciones de mis raíces.
El siglo XXI y el auge de internet han facilitado en gran medida mis pesquisas. La página Familysearch.org, propiedad de los mormones ha sido de gran ayuda. En efecto, esta búsqueda y clasificación de datos demográficos ha sido muy importante para mi estudio. Pero tan importante o más que la estructura de mi árbol genealógico es el contenido del edificio que estoy recreando. Datos sobre las vidas de las personas de mi genealogía. Sus fotos, donde vivían, a qué se dedicaron. Datos históricos contemporáneos de cada generación.
Debido a mi formación profesional en Ciencias de la Salud he llevado esta investigación siguiendo el método científico. Cada dato registrado es comprobado mediante documentos. Y siempre que se puede, por más de una fuente. Para mejorar en mi estudio genealógico, he ido adquiriendo habilidades de búsqueda por mí mismo, así como trasmitida por otros genealogistas que han compartido su propia experiencia. Pero además me he formado en el estudio de esta materia por medio del máster de Derecho Nobiliario y Premial, Heráldica y Genealogía de la UNED de Madrid que realicé en 2005.
En el año 1998 inicié mi árbol genealógico. Dos años más tarde, en enero de 2000 edité un libro titulado “Árbol genealógico de la familia Coll del Rey”. Esta obra no fue publicada ni comercializada. Tan solo imprimí unos cuantos ejemplares que repartí entre mis familiares. Pero también he realizado otros proyectos dentro la misma disciplina. En el año 2005 durante la realización del citado máster inicié otra investigación sobre los descendientes de Melchor Coll y María Boscada. Procedentes de Valencia, a mediados del siglo XVIII se instalaron en Beniel y dieron una gran descendencia. Son responsables de la aparición y dispersión del apellido Coll por toda la Región de Murcia. Como resultado de este estudio, en el año 2014 publiqué “El origen del apellido Coll en Beniel”

Después de la edición y publicación de esta obra, reanudé mi investigación sobre la genealogía de los hermanos Coll del Rey. Como resultado de este extenso trabajo en enero de 2018 publiqué el libro “Bisabuelos de mis bisabuelos”.
Estas publicaciones son el resultado visible del progreso de mi investigación. Sin embargo, por mi parte no he dejado de investigar. Al contrario. Ahora que he plasmado en libros los mayores resultados conseguidos, me centro totalmente en seguir investigando sin interrupciones.
En los foros de genealogía a través de las redes sociales se comenta entre los investigadores los avances que hemos hecho en nuestro trabajo. En esas ocasiones, tendemos a lucirnos con nuestros logros, en un esfuerzo por impresionar a los que tienen su trabajo en un estadio inicial. Sacamos pecho y alardeamos de la cantidad de datos que hemos conseguido hasta la fecha. No pienso criticar negativamente esta actitud. Presumir es muy humano, y en mi opinión no es algo negativo necesariamente. Porque junto con estas demostraciones del valor de nuestras búsquedas, también intercambiamos ayuda para descifrar documentos, consejos sobre qué programa informático utiliza cada uno y cuál puede ser mejor, sobre cómo y dónde buscar datos, etcétera.

Recientemente en el foro de Facebook Genealogía Castilla La Mancha, se propuso una pregunta; ¿Cuántos antepasados tienes en tu árbol? Esta pregunta comenzó un hilo de intervenciones de muchos de los que colaboramos en este y otros foros de genealogía. Todos íbamos diciendo cifras de antepasados directos y de colaterales más o menos extensas, con las expresiones de Me gusta o Me asombra, ante unas y otras respuestas.


 Es una pregunta muy concreta y así mismo la hemos contestado. Sin embargo yo me fijaría más no en el número de antepasados sino en la calidad de nuestra investigación. No en lo largas que tenga las ramas nuestro árbol, si no lo frondoso que sea. Me refiero a que lo más pertinente para conocer el estado de un estudio de genealogía sería preguntarse cuántas generaciones has completado, y cuánto conoces de los antepasados citados en tu árbol.



Para aclarar cómo va mi investigación voy a exponer un gráfico sobre datos de la misma generado con el programa Sistema General de Documentación Familiar GDS de Marshall System.


En el gráfico anterior hay una exposición clara del contenido de mi investigación en cifras. Una columna define las generaciones nombradas con números romanos, siendo la generación II la de mis padres. Hay una columna de Antepasados esperados, y otra de Antepasados encontrados. Esto tiene muy fácil explicación. En un estudio genealógico descendente no sabemos cuántas personas integran cada generación porque ignoramos cuántos hijos tuvo cada pareja. Lo contrario ocurre con una genealogía ascendente. Siempre se conoce el número de personas que forman cada generación; dos padres, cuatro abuelos, ocho bisabuelos, etcétera. Aunque la investigación intenta poner nombres, apellidos y fechas a ese número de personas esperado en cada línea del tiempo. En la tabla podemos leer que hasta la generación VI, el árbol genealógico está terminado respecto de la identificación de mis antepasados. Las generaciones VII, VIII y IX están bastante completas, pero a partir de la décima generación faltan muchos nombres por localizar en los libros viejos y otros documentos.
Otro tema importante para describir en qué punto está la investigación es que de las cinco primeras generaciones, he conseguido extensas biografías de cada uno de los integrantes, incluyendo muchas fotografías aportadas por mis familiares y también anécdotas y datos de sus vidas. Esto nos ayuda a conocer un poco más a esas personas que integran el árbol genealógico de los hermanos Coll del Rey. Mis 7 hermanos y yo mismo como generación nº 1, mis padres, mis 4 abuelos, mis 8 bisabuelos y mis 16 tatarabuelos.

 Por lo tanto queda mucho trabajo por hacer en este estudio. Por un lado quiero conocer los nombres apellidos y cuantos datos pueda de la mayor parte de mis antepasados. Al menos hasta donde los registros me lo permitan. Por otro lado, voy a seguir profundizando en el conocimiento sobre la vida de mis antecesores más cercanos, hasta donde los pueda estudiar.
Soy consciente de que en muchas ramas, la búsqueda se ha interrumpido definitivamente. Hay  puntos muertos de la investigación debido a falta de libros parroquiales por expolio o por incendios fortuitos. O en el mejor de los casos, tan solo se trata de interrupciones debidas a que los registros disponibles no están digitalizados- En estos casos debería desplazarme al lugar donde se encuentra el archivo para seguir investigando. Es bueno que tengamos claro, por qué existen atascos en nuestro estudio genealógico, y si tiene solución. También sé que no terminaré esta investigación durante mi vida. Es un trabajo que debería retomar algún otro aficionado a la genealogía perteneciente a la misma familia, sea descendiente mío o de cualquiera de mis ramas colaterales. Es por ello que considero importante dejar constancia escrita de mi estudio.

En mi archivo genealógico, he ido coleccionando una serie de libretas manuscritas donde reflejo los esfuerzos que he hecho a lo largo de los años y los resultados obtenidos de mi investigación. Servirán como guía, o al menos como explicación de la organización de mi trabajo para un futuro investigador. Con la era digital, y por razones de preservación y economía de espacio, esta información la ha volcado en mi ordenador, como copias escaneadas de dichas libretas, y también como multitud de textos y notas digitales acumuladas en mi disco duro.
Espero que alguna vez le sirvan a alguien más, como a mí me han sido útiles.



¿Te habías planteado alguna vez así tu investigación?

¿Cómo va tu árbol genealógico?

1 de enero de 2019

Eugenio del Rey Gómez (1875-1949)



Mi bisabuelo Eugenio nació el 16 de noviembre de 1875 en Higueruela, Albacete. Era hijo de Eugenio del Rey Navalón y de Josefa Gómez Martínez. Ambos naturales de Higueruela. Fue bautizado con los nombres de Eugenio Federico. No tengo datos de su infancia en el pueblo. Solo sé que trabajó como zapatero.
Revisando el Anuario de Comercio, Industria, Magistratura y de la Administración he comprobado que en 1896 Eugenio a los 21 años, era zapatero en Almansa. Por lo que sé hasta la fecha tenía tres hermanos. Antonio del Rey nacido en 1866, José nacido en 1869 y Francisco Eulalio nacido el 12 de febrero de 1874.
En 1897 se casa con Mariana Josefa Sáez García en la parroquia de Santa Quiteria. Vivieron en la calle Nueva. En 1898 nace su primer hijo, Eugenio Pedro del Rey Sáez, que fue mi abuelo materno. En 1901 nació Josefa Isabel a la que llamaban Maripé. En 1904 nació Pedro. Entre 1904 y 1906 se trasladaron a Almansa. Su cuarta hija Elia nació en Almansa en 1908.

La investigación de mi familia en Higueruela ha sido especialmente difícil puesto que no he podido contar con ningún documento parroquial. La parroquia de Santa Quiteria fue asaltada en los primeros días de la Guerra Civil española, y su archivo completamente quemado. Sin embargo existen otras fuentes de información. Principalmente el Registro Civil. Además he obtenido mucha información de Padrones, y de certificados del Registro de la Propiedad de Almansa.

En 1910 vivieron en la calle Mendizábal, 43 Eugenio del Rey Gómez de 35, de profesión zapatero con su esposa Mariana Sáez García de 32 años. Llevaban seis años en Almansa. Además constan sus hijos Eugenio de doce años, Maripé de 9 años, Elia de dos años y María del Rey Sáez con solo siete meses. Pedro murió antes de 1910. En la misma casa convivían la madre de Mariana, Catalina García Serrano, que era viuda. El padre de Mariana, Pedro Sáez Bueno murió antes de 1898. Los padres de Eugenio Federico, ya habían fallecido también. Josefa Gómez Martínez murió en 1890 y Eugenio del Rey Navalón murió en 1908.

En noviembre de 1906 Eugenio, Maripé y Pedro fueron confirmados en la parroquia de Santa María de la Asunción de Almansa. En 1912 nació Aurea del Rey Sáez. María debió morir siendo niña, puesto que en el siguiente padrón de vecinos en 1914 ya no aparece con su familia. Por el momento he solicitado las partidas de defunción de Pedro y María del Rey Sáez al archivo parroquial de Santa María de la Asunción de Almansa, pero me contestaron que no lo  y encuentran.  
Eugenio del Rey y Mariana Sáez 
con la madre de esta Catalina García Serrano

Tampoco he podido encontrar la partida de defunción de Catalina García Serrano, que debió ocurrir entre 1910 y 1914.

En 1911, según el Archivo Histórico Municipal Eugenio del Rey Gómez abrió una fábrica de calzado en Almansa. Era uno de los fabricantes más importantes del pueblo. La fábrica estaba en el Paseo de la Libertad. Paseando por esta calle en septiembre de 2018, tuve ocasión de hablar con Francisco García Castillo (Almansa 1933) que me dijo que su madre Teresa Castillo era trabajadora de esta empresa. Francisco me indicó el lugar exacto donde se levantaba la fábrica. Antes se le llamaba también el Paseo de la Estación, y actualmente el terreno lo ocupa un edificio de cinco plantas. Por detrás daba a la zona que se llamaba “el muelle”. Hoy día calle del muelle.
Foto cortesía de María José Sánchez encargada del Archivo Histórico Municipal de Almansa

Investigando en el Archivo Histórico Provincial de Albacete, localicé varios documentos de la Administración de Hacienda, donde se puede leer las fechas de baja de la fábrica y de un taller de aserrar madera, también propiedad de Eugenio del Rey Gómez. Esta baja se produjo el 1º de diciembre de 1930. En estos expedientes, la dirección de la fábrica es Virgen de Belén, 10. Aún no sé si esto significa que la empresa se trasladó de un emplazamiento a otro.
El huerto de Almansa

Como ya he dicho, los del Rey Sáez vivieron en la calle Mendizábal número 43. Pero en 1917 Eugenio y Mariana compraron una finca en un paraje llamado El Secano. La finca lindaba al este con la continuación de la calle Buensuceso o Camino de la Fuentecica. Por el sur con la vía férrea, por el norte con el Paseo del Secano y por el oeste con otra finca propiedad de los herederos de José María Martínez González. La propiedad le costó cinco mil pesetas, según certificación literal expedida por el Registro de la Propiedad de Almansa. Entre 1924 y 1926, esta propiedad se fue dividiendo en parcelas de entre 200 y 400 m2, que se vendieron como fincas independientes. En total, en el Registro constan 45 subdivisiones. Después se volvieron a separar varias parcelas en 1929. En el año 1930 quedaba una finca de unos 14.000 m2 que sería la herencia que les dejaron a sus hijos.
Plano de la finca El Secano 1952
A estos terrenos, le llamaban El Huerto, y contenían una casa, una balsa y mucho terreno con árboles frutales y viñas. En 1952, su hijo Eugenio (mi abuelo) compró a sus hermanas su parte proporcional, quedándose como único propietario del Huerto de Almansa.

Mi primo Eugenio Verdú del Rey localizó una fotografía en internet de unas maniobras militares en Almansa, donde podemos ver a mi bisabuelo con sus hijos Eugenio, Maripé, Elia y Aurea del Rey Sáez. Además de Mari Carmen Martínez Quesada, hermana de mi abuela materna. En la foto no están mi bisabuela Mariana ni mi abuela Marita. En estas maniobras se puede ver también al General García Trejo que fue un gran amigo de mi bisabuelo, según me contó mi madre María Asunción del Rey Martínez.
Eugenio del Rey alcalde de Almansa junto a Martín Mancebo Segarra

Entre 1927 y 1930 fue alcalde de Almansa.
En septiembre de 1927, en sesión extraordinaria del Ayuntamiento de Almansa, tomó posesión como alcalde por aclamación del resto de concejales. En ese mismo día habían cesado de su cargo siete concejales, incluido el anterior alcalde. En junio de 1930 fue cesado en su cargo como alcalde. El motivo de este cese fue una orden a través de un Real Decreto 528 del 15 de febrero de 1930, del Ministerio de la Gobernación. En previsión del artículo 9 de dicho Real Decreto, cesó el Ayuntamiento en pleno. En consecuencia se preparó una lista de los mayores contribuyentes del pueblo (diez) y de los exconcejales que habían cesado dos años y medio antes (once), para elegir a los 21 concejales de esta Corporación Municipal. Esto ocurrió en todos los ayuntamientos de España.

Con el fin de la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930), con su dimisión el 28 de enero de 1930, el rey Don Alfonso XIII nombro al General Dámaso Berenguer como Jefe del Estado para restituir el orden constitucional de 1876. Esta dictablanda (así llamada por la prensa de la época), fue un fracaso que culminó en 1931 en la proclamación de la Segunda República.

Tras su época como alcalde, Eugenio y Mariana se fueron a vivir a Valencia. Aunque no tengo datos concretos de cuándo se fueron ni cuánto tiempo estuvieron viviendo allí. Vivían en la calle Burriana, 23 2º piso. Sus hijos siguieron en Almansa. Eugenio del Rey Sáez se había casado en 1923. En 1934 se trasladaron a vivir a Elche, de donde era natural su esposa Marita Martínez Quesada. Tenían 3 hijos Eugenio Mariana y María Asunción (mi madre). En 1932 Áurea del Rey Sáez se casó con Juan María Carracedo Jiménez, médico de Alange, Badajoz y se fueron a vivir a Higueruela. Elia del Rey Sáez se casó en 1933 con Martín Mancebo Segarra y tuvieron su primer hijo, Pedro en marzo de 1936. Cuando estalló la Guerra se fueron a Higueruela y allí nació su segundo hijo, Eugenio en 1938. El tío Martín fue un gran aficionado a la genealogía y su trabajo ha llegado hasta nuestros días gracias a sus hijas Rafa y Mariely.

Recuerdos de María Asunción del Rey Martínez
Según mi madre en el año 1936, ella estaba en casa de sus abuelos en Valencia. Una mañana, en los primeros días de la guerra, vinieron a su casa unos milicianos a buscarlo. Con la excusa de que les acompañara a hacer una compras porque ellos no conocían Valencia. Uno de ellos era de Almansa y conocía a mi bisabuelo. Iban de tienda en tienda pero no compraban nada. En cambio se pasaron el día entero discutiendo por algo muy acalorados. Según le contó su abuelo a mi madre, estos dos tenían orden de matarlo, pero el de Almansa convenció al otro de que le perdonaran porque había sido muy bueno con mucha gente como empresario y como alcalde. A las diez de la noche lo devolvieron a su casa; “adiós don Eugenio buenas noches y gracias” y se fueron.

“Había bombardeos de vez en cuando. Un día nos íbamos al cine, con mi abuelo y como muchas otras veces mi abuela Mariana prefería quedarse en casa. Sin embargo en aquella ocasión la convencimos para que se viniera con nosotros. Gracias a eso no estaba sentada en su sillón del mirador por donde entró la metralla de un bombardeo. En el alfeizar de la ventana, tras unas tablas estaba la imagen de la Virgen María Auxiliadora escondida por ellos para librarla de ser destruida. Cuando terminó la Guerra donaron la imagen a la parroquia de Santa Quiteria de Higueruela para ayudar a sustituir a las que se expoliaron en la contienda. Y allí sigue hoy en día.

En el Archivo Histórico Provincial de Albacete busqué el testamento de mi bisabuelo, que otorgó según su acta de defunción ante el notario Lorenzo Martínez Arquero. En este archivo, debido a la Ley Orgánica de Protección de Datos, tan sólo están los protocolos notariales hasta el año 1917. No encontré el testamento. Por lo tanto debió de hacerse años más tarde. En ese caso dicho testamento estará en el archivo de la Notaría de Almansa. Visité dicha notaría pero necesito documentación que demuestre que Eugenio del Rey Gómez era mi antepasado directo para tener derecho a la lectura del testamento. Esta búsqueda está todavía por hacer.


Murió en Higueruela el 20 de septiembre de 1949, a consecuencia de colapso por una endocarditis descompensada. Por aquella época vivían en la calle Primo de Rivera de Higueruela. Fue sepultado en el panteón familiar de su propiedad en el cementerio de Higueruela.