Mis abuelos Marita y Eugenio con mis bisabuelos María y Manuel y la familia Martínez Quesada

Eugenealogía

La palabra eugenealogía es un anagrama de mi nombre y mi afición favorita. Además por la raíz eu- (del griego bien) podría ser algo como la buena genealogía. Yo creo que existe una eugenealogía que trata de conocer a los que nos precedieron, saber de donde venimos, y no se queda en la acción de recoger datos como nombres, apellidos y fechas.

La genealogía puede ser descrita de muchas formas. Para mi es la forma de desarrollar mi apetito de buscador.

Hoy empiezo a escribir en este blog con la ilusión de que se convierta en un lugar de encuentro para otros buscadores como yo, interesados en nombres y apellidos, fechas y libros viejos.

Granada Noviembre 2011

11 de febrero de 2018

Para qué sirve la genealogía



Cuántas historias se pueden sacar de un relato de nuestra vida.
Lo que se ha expuesto en el libro, Bisabuelos de mis bisabuelos, es eso. Mi propia visión, sesgada y a menudo equivocada de una historia familiar que se compone de infinidad de historias.

Sirva este trabajo para dar que hablar. En el buen sentido de la expresión, que es el sentido literal. Las fotos, las anécdotas, todo tiene siempre un punto de vista muy particular, y por lo tanto, en las historias que se cuentan aquí, caben múltiples versiones. Tantas como protagonistas tiene.
Es el momento de contrastar, confirmar y conocer los mismos hechos, por medio del relato de otros, que también fueron protagonistas de estos.
No podemos quedarnos con lo que aquí se dice. La lección más constructiva que yo saco de la genealogía es; “Habla con tus mayores, para poder contarle, después a los que vienen detrás”.
Lamentablemente, o por suerte, según se mire, ahora muchos de nosotros somos ya esos “mayores”. Ya quedan pocos de nuestros abuelos, padres o tíos para contarnos nuestra historia. Pero hay que aprovechar a los que quedan y recordar a los que ya no están.
Siempre puede ser un buen momento, una gran ocasión para hablar. En la cocina, preparando la comida, o en una larga sobremesa. Animar a mi madre María, o a mi tía Marianita a que cuenten tal o cuál aspecto de su padre, desde su punto de vista. Una larga conversación telefónica con alguien que vive en Tarrasa, en Valencia, en Barcelona o en Caravaca de la Cruz, nos puede aclarar muchos puntos oscuros.

A veces, la visión de la fotografía de un grupo hace aflorar sentimientos que estimulan a verbalizar recuerdos. Tesoros en prosa, para nuestra propia memoria.
¿Para qué sirve la genealogía? Como digo en el encabezado de mi blog, para mi es la manera de desarrollar mi apetito de buscador.
“Un buscador es alguien que busca; no necesariamente alguien que encuentra. Tampoco es alguien que, necesariamente, sabe qué es lo que está buscando. Es simplemente alguien para quien su vida es una búsqueda.” (Jorge Bucay).
Pero también sirve para conocer mi pasado y el de quien me precedió. Para entender mi propia historia hablando con los que la vivieron conmigo. Y así, sabiendo de dónde vengo, llegar a entender quién soy.
Gracias a esta afición, he hablado mucho con mi padre. Me ha contado los avatares de su vida laboral. Que siempre estuvo ligada a su vida familiar. Hablé mucho, también con mi tía Isabel, la mayor de las hermanas de mi padre. Su visión de este, como su hermanito pequeño ha sido de un valor incalculable. He hablado mucho, sobre todo, con mi madre. Y gracias a ella he llegado a comprender cómo fue su vida desde su juventud y su matrimonio.
Ojalá hubiera hablado más con mi tío Eugenio, el mayor de los hermanos de mi madre. El me habría aclarado muchas cosas de la vida de sus padres, mis abuelos Eugenio y Marita, a los que no conocí. Y también de sus abuelos, mis bisabuelos Eugenio, Mariana, Manuel y María. Ellos son para mí, personajes de mi Historia. Lo poco que conozco de sus vidas me gusta mucho y me intriga a la vez.
La prima de mi madre Carmen Martínez Brotóns me ha contado cómo fue la vida de su padre, el tío Manolo de mi madre, que estuvo embarcado varios años, después se fue a Madrid y más tarde se instaló en Barcelona. Y los motivos para este traslado. Por María Asunción Antón Martínez, también prima de mi madre conocí la versión de esa misma historia desde el punto de vista de una de las hijas de Andrés Antón y Consuelo Martínez.

Rafa Mancebo del Rey, la querida prima de mi madre, que vive en Valencia, me recuerda lo mucho que habría congeniado con su padre, Martín Mancebo Segarra, quien fue también aficionado a la genealogía y realizó una investigación de la historia familiar que me ha llegado gracias a su hija Rafa.
Por el lado paterno, hablé con Isabel Salinas Belmonte, la viuda del primo de mi padre Antonio Coll Ruiz. Ella me describió algunos retazos de cómo era la vida en La Basca. Y su relación con sus primos que se fueron a Elche. Sus comentarios sobre mi bisabuelo Ginés, como abuelo de su marido me sirvieron para conocer algo más el carácter de este hombre de campo.

También he tenido ocasión de hablar con Isabel Abellán Coll, prima de mi padre, hija de la tía Loles. Esta hermana de mi abuelo es otra de las personas con la que debería haber hablado mientras pude. No hice el esfuerzo que esto requería, de lo cual me arrepiento.  Murió en mayo de 1999, cuando ya había empezado a investigar, y me enteré de que llevaban muchos años sin hablarse ella y mi abuelo Pepe. Y me enteré del motivo, pero me faltó su versión.
Otra protagonista de esta parte de mi historia familiar es Isabel Coll González, que vive en Toulon, Francia. Prima hermana de mi padre, hija del tío Ginés y de la tía Soledad. Mi tía Isabel (hermana de mi padre) me contó muchas cosas sobre su prima que vive en Francia, y aunque he hablado con ella por teléfono, hasta el momento no la he visto en persona. De su hermano Pepe Coll González no supe nada hasta que conocí a uno de sus hijos, Ricardo Coll Granero en 2014 Por él supe que su padre, había fallecido recientemente, y me contó cómo había sido su vida, sus dos matrimonios y su enfermedad. Josefa Valverde Belmonte, prima de mi padre, me ayudó mucho a comprender la otra parte de mi historia de Murcia, la de mi abuelita Josefa y su querida hermana la tía Concha. Utilicé algunas de sus anécdotas, sus fotografías y sus comentarios sobre su abuelo, José Antonio Belmonte Monserrate, “El persona”.     
Mi tía Fina, me contó su propia versión de acontecimientos trágicos, como la muerte de mi primo Pepito, cuando ella aún estaba en el convento de las RR Clarisas, como monja de clausura. Y yo mismo he podido vivir los cambios en su vida desde que dejó los hábitos, estudió, aprendió a conducir, trabajó con su hermano Ginés, se casó con Paco Rodríguez y vivieron una buena vida en Caravaca, con su nueva familia.
Agradezco las conversaciones con todas estas personas, aunque lamento en la misma medida las ocasiones perdidas para hablar con otras muchas.
Después de veinte años recogiendo datos, apuntando fechas nombres y lugares, he puesto toda esta información en forma de libro. 
   
Y eso es “Bisabuelos de mis bisabuelos”. Mi forma de haceros llegar mis esfuerzos por comprender de dónde venimos, o quienes somos.

Deseo que os sirva para recordar, confirmar o desmentir, y contar la misma historia desde vuestra propia versión.

10 de enero de 2018

Bisabuelos de mis bisabuelos


Publicado en enero de 2018, se trata de la genealogía de la familia Coll del Rey de Elche.
En el año 2000 edité los resultados del árbol genealógico de la familia Coll del Rey, con dos versiones separadas, árbol genealógico de la familia del Rey Martínez y árbol genealógico de la familia Coll Belmonte. Estos tres libros contenían los resultados que había obtenido hasta aquel momento, del estudio genealógico que inicié en 1998. Después de aquellos libros realicé un estudio sobre mi apellido paterno, cuya investigación duró siete años, y que culminé con la publicación de El origen del apellido Coll en Beniel (Eugenio Coll, 2014).
Ahora presento este nuevo trabajo, para compartir con mis familiares el conocimiento acumulado todos estos años sobre nuestra historia familiar.


Las cerca de 250 fotografías son uno de los valores más importantes de esta obra. Las imágenes son, en su mayoría, fruto de la generosidad de cuantos familiares me han prestado sus álbumes para que las pudiera escanear. Se dice que una imagen vale más que mil palabras, pero, además, son un buen método para estimular los relatos acerca de la historia de la familia. Las fotos cuentan nuestras vivencias. Gracias a ellas se pueden recordar cómo eran y cómo vivían sus protagonistas. Un recuerdo precioso para los que vivimos algunas de esas historias y un tesoro para las generaciones venideras.
  

En la introducción ofrezco una serie de explicaciones sobre la forma en que está redactada la obra, así como nociones sobre genealogía y pistas para poder realizar un árbol genealógico. Espero que mis palabras hagan nacer en algún otro miembro de esta saga, el deseo de continuar y hacer más grande esta investigación. El trabajo no está terminado. Queda mucho por investigar sobre nuestro pasado. También se puede continuar recogiendo los datos de nuestras propias familias en el presente y en el futuro. Un buen ejemplo de este interés por registrar los acontecimiento importantes de nuestra vida, lo encontramos en mi abuelo materno, Eugenio del Rey Sáez, que llevaba una agenda con las fechas de nacimientos, bodas y defunciones de su familia y en este libro se presenta. También han sido un ejemplo para mí las notas que escribía mi bisabuelo paterno materno (por parte de la madre de mi padre) José Antonio Belmonte Monserrate. Al final del libro expongo esta libreta, con sus páginas llenas de fechas importantes. Después de su muerte, en 1947, fue su hija Concha la que continuó la labor de anotar en ella, y cuando esta murió en 1983, su hija Josefa Valverde Belmonte, prima de mi padre, continuó escribiendo fechas y datos. Hace unos años, Josefa me la ofreció para que la escaneara y así conservar para siempre su recuerdo.

En los primeros capítulos presento las biografías de mis padres, de mis abuelos y de mis bisabuelos. Y posteriormente se van sucediendo las generaciones. En el capítulo de la séptima generación, el más largo del libro, se presentan los árboles genealógicos de mis 64 quintos abuelos, o, lo que es lo mismo, de los bisabuelos de mis bisabuelos. Estos hombres y mujeres totalmente desconocidos para toda mi familia se dedicaban a cuidar de su casa, de sus maridos y sus hijos, eran temporeros, labradores, tenderos, comerciantes de alfombras, o de telas, carreteros o jornaleros. También hubo algún médico, corredor de hortalizas y cítricos, alcalde, industrial. En estas páginas nos sorprenderá saber que muchos de ellos murieron de calenturas o de fiebres, de cólera o de tumores. Por los datos aquí registrados seremos conscientes de la importante mortalidad infantil de los siglos anteriores al siglo XX y de cómo ha mejorado la calidad de vida. Y quizás, aprenderemos a valorar mejor nuestra propia existencia.


Nota del autor.
Esta publicación ha tenido una pequeña tirada, ya que va dirigido a un público muy concreto, todos ellos relacionados con los Coll, los del Rey, los Martínez o los Belmonte. Si desean un ejemplar, se pueden poner en contacto conmigo en la dirección de correo ecr19632010@gmail.com con vistas a hacer una nueva impresión de ejemplares.

Eugenio Coll del Rey

28 de mayo de 2017

La muerte de Pepito Coll Coll





Pepito Coll Coll, el mayor de mis primos, nació en Elche, el día 17 de enero de 1946. Fue el único hijo de Manuel Coll Juarez e Isabel Coll Belmonte. Tuvo una vida muy corta. Esto es lo que he averiguado de lo que pasó.

El día 12 de agosto de 1965 se produjo una explosión seguida de un incendio en la fábrica de cajas de cartón de José Antonio Coll Belmonte S.L.
En ella se vieron afectados siete operarios jóvenes. Uno de ellos, Pepito Llorens, murió en el acto. Los demás fueron ingresados y tres de ellos murieron en los días siguientes.
Pepito Coll Coll estuvo ingresado con quemaduras muy graves en la UCI del Hospital 20 de noviembre de Alicante. Murió el día 15 de agosto y fue sepultado en Elche, en el cementerio de San José.

Fina Coll Belmonte 

"Cuando sonaba la traca de final de fiesta de agosto de Elche, se producía el acompañamiento del cadáver en coche fúnebre."

 ¨Pasó por el convento por última vez el día 8 de agosto, para verme. Iba con un traje oscuro y corbata. Venía del fotógrafo UCLES, de hacerse un retrato para su madre. Esta foto, que Pepito no pudo ver, sirvió para sus recordatorios de funeral.

La tía Fina estaba en el convento de la Merced, porque era monja de clausura. El día 12 de agosto, fue informada la madre superiora, pero a ella se lo ocultaron.
Sin embargo, Fina estaba intranquila. Su padre, que iba a venir a misa de 12h al convento no vino ese día. El día siguiente era 13 de agosto, y su hermano Ginés solía enviar en ese día algunos fuegos artificiales al convento para disfrute de las hermanas, pero el envío no llegó.
El día 14, muy temprano la tía Fina le preguntó a su madre superiora qué ocurría. Y esta se lo contó por fin.



 Tanto su padre Manuel Coll Juárez como su madre Isabel Coll Belmonte sufrieron un golpe terrible del que nunca se recuperaron del todo.

Pedro Coll, Sevi Cobacho, y Maripe y Susi Coll del Rey con Pepito Coll Coll en 1962
Fue una gran pérdida por la edad de Pepito y por ser la primera muerte que hubo en la familia de los Coll Belmonte.
Después de la muerte de sus padres, he podido revisar las fotografías que mi tía Isabel guardaba.
¡Qué gran montón de imágenes! de su único hijo, que era lo que más querían. Son las fotos que cualquiera de nosotros podríamos tener en aquella época, multiplicadas por diez.
Este hecho me impresionó y me movió a investigar un poco más sobre lo que ocurrió en aquel desgraciado día.


A través de la página de Hemeroteca digital del periódico ABC he podido recuperar estos recortes de prensa en la página de sucesos. Salieron tanto en la edición nacional como en la edición de Andalucía.

ABC viernes 13 de Agosto de 1965. Edición de la mañana. Pag. 36.

UN Muerto y seis heridos por una explosión
Elche 12. Se ha producido en la fábrica de don José Antonio Coll Belmonte, sita en la calle Hermanos Caracena, 26, un desgraciado suceso que ha causado un muerto y seis heridos, tres de ellos con quemaduras de bastante gravedad. Parece ser que estalló, por causas que se ignoran, un bidón de gasolina en el sótano de la empresa, lo que dio origen al derrumbamiento de paredes inmediatas y de la casi totalidad de la techumbre de la nave industrial.
Fueron asistidos en la Casa de Socorro y trasladados a un hospital de Alicante. Se ignora la filiación de las víctimas, Los daños materiales no han sido elevados. Mencheta.

ABC Jueves 19 de Agosto de 1965. Edición de la mañana. Pag. 32.

MUERE UNO DE LOS HERIDOS EN UN ACCIDENTE
Alicante 18. Ha fallecido en el Sanatorio del Seguro de Enfermedad el obrero Francisco Simón Galiana, de dieciséis años, que sufrió gravísimas quemaduras en el incendio registrado en una fábrica de Elche el día 12. Es el tercer herido en el siniestro que muere. Los otros heridos continúan en el mismo estado de gravedad. Cifra.

ABC sevilla- Jueves 19 de Agosto de 1965. Edición de Andalucía. Pag. 30.

Resumen de accidentes

A consecuencia de las quemaduras recibidas en el incendio de una fábrica en Elche, ha fallecido hoy el obrero de dieciséis años Francisco Simón Galiana.

ABC sevilla- Sábado 21 de Agosto de 1965. Edición de Andalucía. Pag. 26.

DEJÓ DE EXISTIR en la Residencia del Seguro Obligatorio de Enfermedad, el obrero Francisco Gómez Herrero, de dieciocho años, a consecuencia de las heridas que sufrió en el incendio de una fábrica en Elche, el pasado día 12, en cuyo siniestro perecieron otros tres empleados.

Según la prensa podemos reconstruir los hechos como sigue:



José Llorens                          murió en el acto
José Antonio Coll Coll            murió el día 15 de agosto.
Francisco Simón Galiana       murió el día 18 de agosto.
Francisco Gómez Herrero       murió el 20 de agosto.
Hubo otros tres heridos de este terrible accidente.