Mis abuelos Marita y Eugenio con mis bisabuelos María y Manuel y la familia Martínez Quesada

Eugenealogía

La palabra eugenealogía es un anagrama de mi nombre y mi afición favorita. Además por la raíz eu- (del griego bien) podría ser algo como la buena genealogía. Yo creo que existe una eugenealogía que trata de conocer a los que nos precedieron, saber de donde venimos, y no se queda en la acción de recoger datos como nombres, apellidos y fechas.

La genealogía puede ser descrita de muchas formas. Para mi es la forma de desarrollar mi apetito de buscador.

Hoy empiezo a escribir en este blog con la ilusión de que se convierta en un lugar de encuentro para otros buscadores de nombres y apellidos, fechas y libros viejos, como yo.

Granada Noviembre 2011

27 de diciembre de 2011

mi abuelo Eugenio

A propósito de lo que cuenta una foto, mi madre me ha hecho algunas correcciones.
En las fotos que publiqué en esa ocasión, las casas que se ven detrás de mi madre y su hermana, o de mis abuelos no es la casa de mis padres de aquel tiempo. Se ve la acera de enfrente. En la casa de la esquina vivía el barbero y su barbería. La nuestra era el número cinco y desde su puerta tomó mi padre esas fotografías tan bonitas. Mi padre dejaba su moto aparcada enfrente a veces.
La otra corrección es sobre mi abuelo Eugenio del Rey Sáez. Yo dije que se le veía envejecido y algo encorvado, y eso fue un error.
Dice mi madre que su papá tuvo muy buena planta hasta el final de sus días. Si se le ve un poco encogido es por sujetar a uno de sus nietos mientras les hacían la foto. El pelo siempre lo llevaba muy corto, como un cepillo y tenía grandes entradas. Esto lo hemos heredado algunos de nosotros ¿verdad?
Sin embargo, y a pesar de su diabetes tenía siempre muy buen aspecto.
Una foto puede decir mucho pero más dirán siempre los que estaban allí. Por eso es tan importante hablar con nuestros familiares sobre su vida. Que nos la cuenten los protagonistas.

11 de diciembre de 2011

Búsqueda en el Registro de la Propiedad de Osuna

En ocasiones tengo suerte y encuentro una persona que me ayuda a avanzar en mi investigación.
Felisa Rodríguez García con sus hijos
Antonio y María Gárfias Rodríguez
Esto me ocurrió en el Registro de la Propiedad de Osuna en la provincia de Sevilla. Fui allí en busca de información sobre la casa donde vivió Felisa Rodríguez García, bisabuela de mi esposa. Tan solo tenía la calle y el número, pero el funcionario que me atendió, no solo me dejó buscar en sus registros sino que me orientó y hasta me facilitó una fotocopia de la inscripción de la finca. Gracias a lo que allí encontré, he podido reconstruir la familia de los Madero Garfias en su rama materna hasta la sexta generación partiendo desde mi esposa hasta María Manuela Garabito Herrera, que nació en 1808 en El Arahal, Sevilla. Hija de José Garabito y de María Herrera. Casada en 1845 con Rafael García Aranda. María Manuela murió el 6 de Julio de 1883 en Osuna. Tuvieron 7 hijos, de los cuáles, María Gracia García Garabito nacida en 1856  se casó con José Rodríguez Santiago y vivieron en Osuna. En esa ciudad nació su hija Felisa Rodríguez García (1889-1952), que se casó con Antonio Garfias Domínguez de Alonso, Huelva (1866-1949). Antonio y Felisa vivieron en Osuna, Cabra y Écija donde ambos murieron. En Osuna nació su primer hijo Antonio Garfias Rodríguez y en Cabra nació María Garfias Rodríguez, que se casó con José Madero Martínez y son los abuelos maternos de mi esposa.
Toda esta información la he conseguido gracias a María del Valle Madero Gárfias y sus recuerdos de Osuna, donde vivió su abuela y al Registro de la Propiedad de este pueblo sevillano.

1 de diciembre de 2011

Otras fuentes

Existen muchas fuentes de genealogía además de las tradicionales.
Como he dicho en otras ocasiones, los libros de registros de la Iglesia católica son muy útiles para describir la estructura básica de la vida de una persona. Cuándo nació y dónde. Cuándo murió, en qué sitio y cuál fue la causa de su muerte. Con quién se casó y dónde. Todos estos son datos básicos para identificar a una persona desconocida. Los podemos encontrar en sus partidas de bautismo, matrimonio y defunción. Sin embargo, conocer estos datos no supone saber quién fue realmente, cómo era o dónde y cómo vivió. Porque genealogía es algo más que rellenar cuestionarios de datos. En la mayor parte de los casos, esto seguirá siendo una incógnita siempre, pero alguna vez tenemos pistas que nos permiten avanzar y conocer mejor a nuestros antepasados. Por ejemplo, si alguno de ellos, en un periodo de su vida,  ha estado en el ejercito.
El Archivo General Militar, en el Alcázar de Segovia contiene en sus fondos la mayor parte, si no la totalidad, de los expedientes de todo oficial que ha servido en el Ejercito Español.
María Gaute Muñoz y Emilio Fernández Suárez
se casaron en Badajoz en 1900
Investigando el árbol familiar de mi esposa, conocí que su bisabuela María Gaute Muñoz nació en Cárdenas, en el estado de Matanzas, Cuba. Por su partida de bautismo supe que su padre era militar destinado a esa isla.
Conociendo el nombre y los apellidos de este antepasado solicité información sobre él al Archivo de oficiales del ejercito de Segovia. El resultado superó todas mis expectativas.
A vuelta de correo me llegó un amplio expediente fotocopiado de los originales, que contenía la hoja de servicios de Domingo Gaute González. Todos sus destinos y los cargos que tuvo desde que entró en la caja de reclutas en Lugo, su provincia natal. Toda una vida profesional militar desde el año 1854 hasta 1883 en que se jubiló como Teniente Coronel en Badajoz. En el expediente se relatan los destinos que tuvo por toda España y las guerras en que luchó fuera de aquí, primero en África bajo el mando del general O’Donell, y mas tarde en la guerra de Santo Domingo.  Además incluyeron su partida matrimonial y su acta de defunción. Por último algunas cartas como su solicitud de retiro del ejercito. Estos documentos suponen un tesoro para mi, y han permitido conocer en profundidad como fue la vida de este antepasado de mi esposa.

29 de noviembre de 2011

Solidaridad

Acabo de asistir a una clase virtual de las que organiza Olga Navarro en su blog  y hoy se ha hablado de solidaridad en la red. Otro mundo es posible.
La ha impartido Rubén García un pediatra que en su blog trata estos y otros muchos temas.
No se si en adelante seré mas solidario o no. Pero desde luego, su presentación de esta noche ha conseguido, informarme y remover mi Conciencia.
Ahora de lo que se trata de de llegar al Compromiso. Hacer algo, como decía otra compañera. Y creo que hay muchas pequeñas cosas que podemos hacer para ser solidarios con los países mas pobres.
Desde aquí me gustaría apoyar a las ONG's y a las personas que participan activamente en luchar contra las injusticias, el hambre, la malaria, y otras muchas causas llamadas perdidas, pero que no lo son.
Gracias Olga, gracias Rubén.

Chozno

Todos conocemos los principales parentescos, padre, hijo abuela, nieta,..
La cosa se complica conforme se van conociendo los antepasados, tatarabuela, cuarto abuelo, biznieto, etcétera.
No hace mucho me crucé con el parentesco Chozno y tuve curiosidad.
Según el diccionario de la Real Academia Española en su edición 22º dice:
chozno, na. (de origen incierto). m. y f. Nieto en cuarta generación, hijo de tataranieto.

Ginés Francisco Coll González con su hijo Ginés foto tomada aprox. en  1910
En el blog 365palabras que trata sobre el significado de las palabras se describe bien este término y su uso en castellano.

El hijo del hijo es el nieto.
El hijo del nieto es el bisnieto.
El hijo del bisnieto es el tataranieto.
El hijo del tataranieto es el chozno.
El hijo del chozno es el bichozno.

Mis hijas e hijo, y los hijos de mis hermanos son todos choznos de Salvador Quesada Candela, mi tatarabuelo materno materno materno protagonista de mi último post.
Es muy raro que alguien pueda tener a su chozno en brazos, pero tal y como aumenta la esperanza de vida, ¿quién sabe?.

Yo mismo soy chozno de Francisco Coll Burrillo que fue uno de mis cuarto abuelos, el padre de mi tatarabuelo Bruno Nicolás Coll Gómez. Que fue padre de Ginés Coll González al cuál vemos en la fotografía. Este fue el padre de José Coll Abellán que fue el padre de mi padre, Pedro Coll Belmonte.
Yo no lo habría complicado tanto y diría que soy su cuarto nieto, pero tenemos una lengua muy rica que continuamente nos sorprende con palabras idóneas para una situación concreta y que sin embargo desconocemos. 

17 de noviembre de 2011

Mi tatarabuelo Salvador Quesada Candela

El abuelo de mi abuela materna fue un hombre emprendedor. Un industrial que tuvo gran peso en la sociedad ilicitana de principios del siglo XX.
Nació en 1842 en Crevillente provincia de Alicante. Los primeros años de su vida son todavía una incógnita para mi.
Salvador Quesada Candela con sus padres
Los datos de la vida de Salvador Quesada Candela los obtuve rastreando los censos municipales de Elche de 1892, de 1900 y 1929. Además encontré noticias en la prensa de los años 1917 y 1918. Periódicos como «La Libertad», «La Semana» o «Nueva Íllice», consultando la sección de Prensa Histórica en el Archivo Histórico de Elche.
En 1872, Salvador vivía en Quintanar, provincia de Ciudad Real, porque en la partida de nacimiento de su hija, aparece esta ciudad como su domicilio , aunque también consta como residente en Elche.
En1900 fundó La Electromotora, una fábrica de electricidad instalada en un molino que lleva arrendado denominado "Molino Nuevo". Esta empresa estuvo en funcionamiento durante 10 años.
Además de esta Salvador Quesada tuvo otras empresas como una fábrica de alpargatas en Elche. Según me contó mi madre, su bisabuelo era propietario de muchas fincas alrededor de la Glorieta. Por mi investigación se que, al menos, tuvo casas en las calles San Antonio (3 casas), Corredera(1 casa haciendo esquina) y Obispo Tormo (1 casa) , de las que existen expedientes de solicitud de obras al Ayuntamiento.
Salvador Quesada y Mª Carmen Sánchez Follana
 Se casó dos veces. De su primer matrimonio nació mi bisabuela María Asunción Quesada Sánchez.
Pero su madre murió joven y su padre se volvió a casar. La ironía del Destino quiso que mi tatarabuelo, se olvidara en su testamento de su primogénita, en favor de sus hijos tenidos con su segunda esposa, condición puesta por esta última para casarse. Salvador quería a toda costa un heredero varón y accedió, pero de su segundo matrimonio sólo tuvo un varón y cuatro hembras, y este varón murió sin descendencia. Se llamaba Salvador como su padre y murió a los 18 años de edad en la epidemia de gripe española de 1918. Encontré su esquela de defunción en el periódico "La Libertad" de1918, y una nota mortuoria en el "Nueva Íllice" de 1918. La nota decía : "Salvador Quesada, joven, trabajador, inteligente, ha perecido víctima de la funesta gripe."
Su madre murió una semana después. El texto de su esquela decía: "Su desconsolado esposo D. Salvador Quesada Candela ; sus hijas Ana, Asunción y Enriqueta, sus hermanos, hermana política y demás parientes,...." "La Libertad", 18 de octubre de 1918.
Elche padeció mucho la epidemia de gripe de ese año. En otro periódico se podía leer: "Lo que en los meses de Mayo y Junio se empezaba a llamar en la prensa , la enfermedad de moda, se ha convertido en una terrible epidemia que ha sembrado el luto en casi todas las familias de Elche,..."
Las fotografías son cortesía de la prima de mi madre Mari Carmen Martínez Brotons.
No he podido localizar ningún registro de la defunción de Salvador Quesada Candela, como tampoco de sus matrimonios, pero la investigación sigue abierta.

13 de noviembre de 2011

Un mundo de genealogía

Cuando avanzamos en la búsqueda de nuestros antepasados podemos encontrar que alguno de ellos vinieron de otros países. Esto nos obligará a buscar información en otro idioma, frecuentemente en inglés. Además existen muchas páginas o blogs de genealogía anglosajones a los que no tenemos porque renunciar por la barrera del idioma. Como nos sugiere Nigel Greaves en su comentario "Cómo explorar el mundo de la genealogía", podemos usar el traductor de Google como herramienta válida.
Gracias por el consejo amigo Nigel.

11 de noviembre de 2011

Los mormones

En la foto que podéis ver en el lateral derecho, al principio de esta página, donde hay un tipo algo calvillo muy concentrado en su trabajo ante una pantalla y tomando notas. Por si había dudas, el tipo soy yo.
He puesto esta imagen como enlace de la página web de familysearch donde se pueden buscar y ver registros parroquiales o civiles de todo el mundo o casi, a través de Internet. Muy útil este servicio, sobretodo si conoces cómo se hacía antes.
Desde el principio de mi investigación, conocí la noticia de que  la Iglesia de Jesucristo de los Santos de Los Últimos Días (LDS) mas conocida por los mormones, se dedicaban a fotografiar y grabar todo tipo de archivos con fines de investigación genealógica por todo el mundo. Esto me pareció muy interesante y desde el año 1998 he acudido regularmente al archivo de Historia Familiar que tienen en su sede de Granada. Este archivo funciona como muchos otros de diversas organizaciones. Allí en realidad no se almacenan los registros para buscar. Estos están grabados en unos rollos de microfilm que tienen en otro almacén general o archivo. La sede principal está en los Estados Unidos de América, en Salt Lake City, estado de Utah. Pero también tienen almacenes o archivos secundarios en diversas partes del mundo. El de Europa se encuentra en Frankfurt Alemania.
El sistemas es como sigue. Uno llega a la iglesia de los mormones en su ciudad y pregunta por el encargado de la genealogía. Allí te enseñan como debes buscar lo que quieres en unas fichas que contienen los nombres de los archivos parroquiales que deseas y el número del microfilm que los contiene. Después solicitas con un impreso que te envíen dicho microfilm y pagas los gastos de envío, que fueron subiendo desde 2 € hasta los 4 € que creo que vale actualmente. Este pago te permite utilizar este rollo por un tiempo determinado (creo que era de tres meses desde que lo recibes) A menudo tardan tres o cuatro meses en llegar los pedidos. Cuando llega el microfilm te avisan para que pases por el archivo en el horario de investigación y allá vas. Los rollos se visionan colocándolos como si fuera una película en un proyector y pasas de fotografia en fotografia con una manivela manual. Las imágenes son páginas fotografiadas de los libros que contienen los datos.


Parece que ya lo hemos conseguido. Allí están los registros parroquiales de doce libros de bautismos de la Parroquia de Beniel que es lo que suele entrar en un rollo. Pero ahora hay que leer la letra y saber interpretar lo que allí dice. Muchas páginas están manchadas o medio borradas o con la tinta corrida o traspasada. Otras veces la letra del que escribió el registro es difícil de entender. Todo esto supone pasarse horas y horas allí para visionar página a página un libro que tiene doscientos folios como media, para encontrar el registro de algún antepasado.
El procedimiento es tan tedioso como parece. Os lo puedo asegurar. Se parece mucho a buscar directamente en los libros viejos. En este archivo he pasado frío en invierno, un calor espantoso en verano sueño y muchas emociones al encontrar la buena información. Lo mismo me ocurría en las parroquias donde acudía a buscar en los libros viejos con permiso del párroco. Por ejemplo he buscado mucho a los familiares de mi madre en la Parroquia Nuestra Señora de Belén de Crevillente, Alicante.
Desde el año 2010, es posible ver muchos de estos microfilms a través de esta página web. Ahora puedes verlas desde tu casa, y copiarlas en tu ordenador o imprimirlas. No hay horarios y tienes todas la comodidades. En febrero de 2010 se publicaron en la página los registros parroquiales de toda Murcia y eso hizo que avanzara en mi investigación mucho mas rápido.
Ahora tengo un texto, que estoy revisando con mas de 4.500 descendientes de los Coll de Beniel, desde 1750 hasta principios del siglo XX. Pronto espero tener un libro que publicaré sobre este tema.


Gracias amigos mormones

Raíces

 Siempre he pensado que la metáfora del árbol genealógico no es muy buena. Está mal construida.

En genealogía se describe un árbol genealógico como un grupo de personas unidas por un nexo familiar donde existe un tronco común y del que salen diferentes ramas que a su vez se dividen una y otra vez como si de las ramas de un árbol se tratase.
Sin embargo yo entiendo la genealogía de distinta forma. Hasta ahora la realización de mi árbol genealógico supone una búsqueda de las personas que fueron mis ancestros, los que nacieron antes que yo y de los cuáles provengo.
A mi modo de ver esto se parece más a un pequeño arbolito que soy yo mismo y sus raíces, que son los que le dieron la vida.
Raíces profundas

Así encuentro muy cerca mi madre y mi padre. Esas raíces gruesas, cercanas, que contenían la semilla de donde yo broté. Mis padres, a los que puedo ver y que son mi principal medio de nutrición. Con muy poco escarbar recuerdo a mis abuelos, a los que conocí y a los que no. Tan próximos también, y en ellos reconozco algunas de  las características que me trasmitieron a través de sus hijos.

Si sigo con mi investigación tengo que ir hacia abajo, profundo, profundo pero rescatando cada esqueje con mucho cuidado, con veneración. No es de extrañar que muchas culturas adoren a sus antepasados. Es tu pasado, tu propia historia familiar y no se pueden tratar los datos obtenidos como meros nombres y cifras. Tiene un significado, son una estructura donde construiremos, como en los nudos de un tapiz sus vidas, sus historias, su legado.
En esta labor se puede tardar años, e incluso no terminar nunca, porque siempre habrá alguna historia que recuperar de la tierra.

Pienso que  no se trata de llegar muy lejos en el tiempo, sino que lo que se recupere sea de calidad. Raíces viables, que aún pueden dar fruto, aún pueden enseñarnos algo.

Otro tipo de investigación sería la de las ramas de un árbol, pero para que este símil sirva debería ser un estudio como el que estoy haciendo sobre el apellido Coll en el Bajo Segura. Encontré un viejo tronco de árbol, formado por dos personas sólidas Melchor Coll y María Boscada. Sus raíces, muy antiguas y todavía ocultas. Pero sus ramas fueron apareciendo rápidamente y hoy podemos ver toda su frondosidad en los descendientes que han generado en los últimos 250 años. Desde 1750 hasta nuestros días.

Por último, con mi vida diaria estoy construyendo mi propio árbol genealógico, Ya tengo tres ramas, y las veo crecer fuertes, sanas y seguras. Me siento tan orgulloso de mi árbol visible como agradecido a mis raíces.

El arbolito lo copié de un blog  donde me gustó la entrada Bases seguras, raíces profundas.

10 de noviembre de 2011

Lo que cuenta una foto

Hoy he estado revisando un viejo baúl informático de fotos antiguas. Durante años he ido recolectando fotos de mis familiares. Primero empieza uno por las que están mas cerca, las de casa. Así que voy a la caja de lata donde suelen estar los montones de fotos de toda la vida y sorpresa. Apenas quedan unas cuantas. Y es que mis hermanos y yo hemos cogido la que nos ha apetecido cuando queríamos, para hacer nuestros propios álbumes de fotos. Por supuesto los mayores tienen ventaja en esto, pero también depende del interés que tengas por este tipo de objetos. Mi hermana Pepa tiene una gran colección, y Susi, la segunda también tiene muchas, pero el tercero, Pedro demostró en el pasado poco interés por los recuerdos. Hoy en día, sin embargo, es el que más relación tiene con el arte de la fotografía.


Yo también soy muy fetichista y desde muy pequeño quité fotos del montón para mi regodeo personal. Los que vinieron detrás de mí apenas tuvieron la oportunidad o el interés de quedarse con fotos familiares.


Cuando empecé a recoger fechas y nombres, lugares y anécdotas, allá por el año 1997, también empecé a buscar fotografías como he empezado diciendo. Como en la caja del Cola-Cao no había casi ninguna, las busqué en casa de mis hermanos. Fue fácil. "Pepa déjame tu álbum que te lo voy a ordenar y de paso te lo restauro". Luego empecé a pedir los álbumes de mis tíos y algunos primos. Algunos familiares han sido reacios a prestarme esos preciados libros de recuerdos. No es extraño. Muchas de imágenes son irrecuperables. O por lo menos lo eran, en la vida analógica. Pero ya estábamos entrando en el mundo digital y yo me aproveche de sus ventajas. En esos años aprendí a manejar un escáner Genius® que Piluca me había regalado. Así me hice con una gran colección de fotografías antiguas y más modernas, conocidas y desconocidas para la mayoría de nosotros. Las he ido guardando en distintos soportes digitales y casi nunca en papel. Desde hace un par de años las tengo metidas en un disco duro externo iomega® de 1 Terabyte de capacidad, y ese es el baúl informático en donde esta noche he mirado.


Como siempre me han llamado la atención muchas imágenes, pero en particular dos fotos de la misma época., 1961 en Elche.


El año es fácil adivinarlo, y no porque lo tenga impreso sobre la foto si no por quién aparece en ellas.


La primera es una foto de mi madre con una niña de la mano y un bebe en sus brazos. Junto a ella está su hermana Marianita que a su vez coge de la mano a dos niños pequeños.


Reconozco perfectamente a las dos adultas de entre 25 y 30 años. Y además también reconozco a los niños. De la mano de mi madre está mi hermana Pepa, la mayor, que debía tener unos dos añitos. En brazos mi madre tiene a una niña que tiene que ser mi segunda hermana con menos de un año.Por la ropa que llevan debe ser verano, y Susi nació en febrero luego sitúo la foto en el verano de 1961. Los otros dos niños por deducción son mis primos José María y Eugenio, hijos de Marianita. Las dos mujeres se encuentran en la calle, con ropa de estar por casa. Junto a esta foto hay otra del mismo sitio donde se ve a dos ancianos hombre y mujer con los mismos niños que la foto anterior. La mujer lleva en brazos al bebé y el hombre sujeta a uno de los chicos del hombro. Esta pareja son mis abuelos Marita y Eugenio, padres de mi madre. Yo no los conocí porque murieron, él poco antes de nacer yo y ella a los cuatro meses de mi nacimiento.
Lo más llamativo de esta foto, para mí es notar lo viejo que parece mi abuelo materno. Aparenta ochenta años o más.
Con los recursos genealógicos  casi ilimitados que poseo no me quedé con esa duda.
Así que abrí mi programa de genealogía PAF y seleccioné la base de datos llamada "Eugenio Coll del Rey". En ella, rápidamente localizo a estas dos personas y compruebo con estupor que mi abuelo Eugenio del Rey Sáez nació en octubre de 1898, luego en el verano de 1961 tenía 62 años. Pronto cumpliría los 63. Está muy envejecido. Calvo, encorvado y delgado, cuando solía ser un hombre mas bien grueso. Mi abuela no tiene tan mal aspecto como su marido, pero el moño y vestida de negro le hacen parecer también mayor de sus 62 años. Eugenio murió en Noviembre de 1962 y Marita en Noviembre de 1963.


Hay que ver como dos simples fotografías, han despertado mi interés de tal modo que he implicado a mi esposa y a mis hijas en comentarios sobre cómo cambia el aspecto de las personas de épocas pasadas a la vida actual. Descubrimos que ambas fotos están hechas en el mismo sitio, el mismo día y casi a la misma hora, a juzgar por las ropas de todos los que aparecen y la longitud y posición de las sombras sobre la persiana que hay detrás. Persiana que corresponde a la casa donde nacieron mis hermanas en la calle José María Soler Agulló. En esta casa nacieron Pepa y Susi pero no yo, que nacería dos años después en el número 42 de la calle Teniente Ruiz Brú.
Mi mujer y yo les contamos a nuestras hijas nuestros recuerdos de cómo eran las casas en esos años. En Elche, una persiana de madera cubría la entrada y proporcionaba fresco a la casa, pero no estaba cerrada. Al levantarla se veía enseguida una doble puerta con cristal y madera abierta de par en par que daba directamente a un recibidor o distribuidor. Los dormitorios se abrían a ambos lados y al fondo un ensanche con el comedor. Mas allá la cocina, con su hornilla de butano y las orzas para el pan y los alimentos. Una puerta posterior daba a un patio con suelo liso de cemento, muchos macetones y macetas y al fondo un trastero.
Piluca cuenta que las casas de Écija, tenían un portón que daba primero a un gran patio, fresco y amplio. Luego venían las demás dependencias de la casa. La puerta tampoco se cerraba hasta la noche.


También vemos en la foto la moto Montesa de mi padre, que seguramente hizo las fotografías, como casi siempre, y por eso él no sale. 
Hay que ver lo que cuenta una foto.